Por María del Mar García Morales
La LEPA (Ley de Espacios Productivos para el Fomento de la Industria en Andalucía) tiene que convertirse en una herramienta importante para el desarrollo económico de nuestra comunidad autónoma. La trascendencia de esta ley es singular porque implica dar respuesta a uno de los principales retos estratégicos de Andalucía: la necesidad de industria.
Nuestra tierra necesita actividad productiva capaz de generar empleo estable y de calidad, atraer inversión y talento y contribuir a un modelo económico más equilibrado basado en la digitalización, la eficiencia energética, la economía circular, la movilidad sostenible y la mitigación y adaptación al cambio climático. Es decir, contribuir, también desde la industria, al cumplimiento de los ODS.
La LEPA ofrece instrumentos para avanzar en esa dirección. Pero me gustaría precisar la necesidad de, al menos, tres condiciones.
Coordinación: una hoja de ruta compartida
La primera es coordinación. En un espacio productivo conviven empresas, personas trabajadoras, entidades de gestión, proveedores, administraciones públicas y agentes económicos y sociales. También intervienen equipos técnicos y responsables políticos de distintos ámbitos y niveles administrativos. Todos deben ser capaces de trabajar con un propósito compartido. La transformación de un espacio productivo exige una hoja de ruta común y un profundo nivel de coordinación.
Liderazgo local: los ayuntamientos, en el centro
La segunda es liderazgo local. Los ayuntamientos tienen que asumir un papel central. Un polígono industrial no puede entenderse como un espacio feo, sucio, inseguro y, si me lo permiten, triste. La LEPA nos indica que debe ser una pieza de la economía local. Es un cambio de paradigma.
Todos los municipios, más grandes o más pequeños, son conscientes de que tienen que planificar sectores como el turismo y el comercio para que contribuyan a su desarrollo local pero, ¿cuándo planificamos el sector industrial? Esta es la invitación que nos hace la LEPA. Aquí me gustaría introducir una idea que habrá que desarrollar: la política industrial también puede ser una política frente a la despoblación. Crear y modernizar espacios capaces de albergar actividad productiva y generar empleo estable puede abrir nuevas oportunidades en municipios pequeños y medianos. Y en este objetivo el papel de las diputaciones provinciales resulta esencial para apoyar a los municipios con menor capacidad técnica y económica.
Financiación para convertir la planificación en proyectos
La tercera condición es financiación. La Administración autonómica debe conseguir que los instrumentos financieros acompañen a los proyectos.
La propia Ley vincula la caracterización de los espacios productivos con el futuro acceso y priorización de incentivos. Este principio debería llevarse más lejos: aquellos espacios que hayan hecho sus deberes, que dispongan de diagnóstico, planificación, participación y una cartera madura de proyectos deberían encontrar en las futuras líneas de financiación un reconocimiento a ese esfuerzo previo.
La LEPA ya está en Marcha
Y mientras todo esto se concreta, hay trabajo por delante. De hecho, ya hay actuaciones que están en marcha.
El trámite de audiencia e información pública del proyecto de Orden de caracterización de los espacios productivos de Andalucía finalizó el 15 de septiembre. Su aprobación permitirá conocer los criterios, indicadores y metodologías para caracterizar de manera homogénea los espacios productivos andaluces. Paralelamente, la Junta está elaborando el Programa de Fomento Bienal de los Espacios Productivos de Andalucía 2026-2028. Ayuntamientos y entidades vinculadas a estos espacios pueden participar aportando información sobre sus necesidades y proyectos prioritarios mediante las fichas habilitadas para ello. Y continúa la tramitación del Catálogo de entidades proveedoras de soluciones inteligentes y sostenibles, que permitirá identificar empresas y entidades capaces de aportar soluciones para la modernización, digitalización y sostenibilidad de estos espacios.
Ahora empieza el verdadero reto: aplicarla
Son pasos importantes. Pero el éxito de la LEPA dependerá también de nuestra capacidad para conocerla en detalle e implicarnos en su implementación. Por eso hago un llamamiento a entidades como la FAMP, las diputaciones, las organizaciones empresariales, las cámaras de comercio, las asociaciones de espacios productivos, los sindicatos y otras entidades vinculadas al desarrollo económico. Estas entidades tienen capacidad de convocatoria y provocar estos espacios de participación y debate.
La LEPA ya está en marcha. Una ley estratégica. Ahora empieza el verdadero reto: aplicarla.