Un Plan Estratégico, ahora.

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La gestión de un Ayuntamiento es la responsabilidad más difícil de ejercer en política. Es una parte muy importante del liderazgo de una Ciudad y las ciudades son, hoy en día, el motor de la sociedad y de la economía. Solo un dato: el 80% del PIB mundial se produce en las ciudades. 

En Europa y en España  (permítanme que lo diga así) quizás el liderazgo no sea nuestro mayor valor. Europa perdió el liderazgo tecnológico y actualmente se lo disputan entre EEUU y China-Asia. En España, nuestras cuentas públicas están tan al borde de un colapso que pocos esperan que el Estado pueda liderar la respuesta que la etapa post covid-19 pudiese requerir. En positivo sí podemos decir que contamos con empresas globales con las que continuamos estando en el mapa internacional. Algo tendremos que ver entre todos, incluída la administración. 

Los Ayuntamientos no solo cumplen con sus competencias, sino que van más allá al ser la administración más cercana, la que conoce mejor la configuración de las estructuras que dan soporte vital a los ciudadanos, servicios públicos y empresas. Esperar a que el grado de incertidumbre se reduzca, que el Estado nos diga cuál es la nueva situación y sepamos que hay que hacer exactamente para reconstruir las ciudades es un escenario que no nos podemos permitir. El Estado, a lo sumo, nos dará unas directrices, puede que intente darnos un marco presupuestario público.

Ahora mismo, los Ayuntamientos se enfrentan a la resolución urgente de situaciones sociales desesperadas, a la ejecución de nuevas configuraciones de normas de uso del espacio público y a soslayar la pérdida de empresas. Todo es urgente, todo es para mañana (o pasado mañana) y sin embargo el futuro se construye pensando y actuando a largo plazo. La posición ideal que algunas ciudades de renombre tenían no se construyó en un solo día y menos en una sola legislatura. 

Tenemos que encontrar un equilibrio entre la actuación urgente de planes de recuperación y un plan estratégico para construir la ciudad que nos permita competir en esta nueva era. Sin duda ya hay una nueva era, como la hubo tras el atentado a las Torres Gemelas, ahora habrá otra tras la superación del Virus. La configuración de la sociedad, mercado, relaciones de vecindad, teletrabajo, videoconferencias, ventas online, cadenas de suministro, seguridad, higiene, nuevas enfermedades y cambio del clima va a provocar que nuestra movilidad y relaciones (incluso con nuestra vivienda) cambien. 

Si ahora conocemos con antelación que entramos en una nueva era, es el momento de repensar cómo vamos a hacer que nuestra Ciudad pueda competir en este nuevo mundo global: ¿Cuál es nuestro lugar en la cadena de valor para continuar atrayendo a personas, capital y conocimiento? Concretamente en Andalucía, ¿cómo podemos volver a llenar nuestros pueblos de personas, servicios y empresas en los que tener un proyecto de vida?

Un Plan Estratégico a medio y largo plazo debe iniciar un liderazgo que incorpore a las personas y empresas clave, que vaya consiguiendo sucesivas adhesiones, contrastando diversidad de opiniones para construir un consenso de cuál es la fotografía de partida, estableciendo metas con capacidad de cumplirlas y dando lugar a una estrategia de ciudad con la que ser competente y competir social y económicamente. En nuestro sistema occidental el Ayuntamiento es quien debe impulsar y dar soporte a este proceso, con los ciudadanos y empresas hay que construir un nuevo marco de colaboración público – privada – social que haga realidad la sociedad que diseñemos.

 

Ahora es el momento de iniciar un Plan Estratégico… o revisarlo.

¿Hablamos?

Por José María Zambrano

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