El Comercio de Confianza y los Barrios

| Smart City

Hoy he disfrutado mucho conociendo una parte del Comercio de Confianza, el Sector Electro en su II Encuentro Andaluz de la Distribucion de Electrodomésticos (FAEL). En agradecimiento a sus organizadores quiero presentar la reflexión que me invitaron a hacer en una de sus mesas.

¿En qué somos mejores que nuestra competencia?

¿Cómo podemos aprovechar nuestra diferencia?

El liderazgo empresarial está dirigido a librar una batalla en el mercado, que posicione a nuestra empresa de la mejor forma posible. Todas las acciones de liderazgo que realizamos en nuestras empresas están encaminadas a conectar con los clientes mejor que nuestra competencia.

¿Con quién compite el sector Electro y de Equipamiento del Hogar?

Entiendo que el sector representado en este Encuentro es el de las tiendas y cadenas tradicionales, comercio de confianza, que se ubican en el centro y barrios de las Ciudades.

Para éstos, los grandes competidores son los que están conectando mejor con los nuevos usos y costumbres de los consumidores: las grandes superficies generalistas, las grandes superficies que se instalan en las afueras de la Ciudad y sobre todo los gigantes de la distribución (Alibabá y Amazon). Por cierto, Alibabá quiere comprar Amazon, y puede tener capacidad financiera para hacerlo.

El gran competidor del sector Electro son las compañías, que en el buen uso de su capacidad de diferenciación, quieren sustituir la distribución en el barrio por la compra virtual sin necesidad de utilizar locales ubicados de forma permanente en los barrios. Incluso algunos fabricantes, ante esta situación, están fomentando la venta directa sin intermediarios o a través de grandes distribuidores generalistas en exclusiva.

Si las Ciudades del mañana serán SmartCity o no serán Ciudades, los barrios del mañana que tengan comercios de confianza seguirán siendo barrios o no serán barrios, solo serán areas residenciales sin vida social. 

El futuro lo decidimos nosotros, con las acciones estratégicas que tomemos hoy. De la capacidad que tengamos de coordinar estas estrategias entre las administraciones, las empresas y los ciudadanos dependerá la sociedad en la que vivamos en el futuro.

La batalla comercial de este sector se basa en tres variables: Precio, Volumen y capacidad de relación con los consumidores. 

Sobre el precio y volumen la tendencia es concentrar la capacidad de compra del sector y ser líderes en costes internos, para poder ofrecer el mejor precio al cliente. ¿Pero y la capacidad de relación con los clientes?

Amazon es capaz de hacer 4 cosas: 

1.- Conocer cuáles son nuestros últimos impulsos de compra de bienes gracias a su interactividad con entornos digitales, donde pasamos gran parte de nuestra vida. 

2.- Ofrecer con solo un click la compra del producto.

3.- Enviarnos el producto a casa en un tiempo récord y 

4.- Repercutir al cliente un bajo coste de distribución.

Pero Amazon, Alibabá o las grandes superficies, no tienen la capilaridad territorial que tienen las tiendas de barrio, ni están integradas en las Ciudades, aún. Ni tienen lazos sociales con la comunidad, todavía. Ni capacidad de interactuar con la comunidad de forma física. Y quizás tarden muchos años en asemejar la capacidad que el comercio, que está aquí hoy representado, tenga de establecer lazos de confianza personal con sus clientes, ¿o ya la tiene?

En la relación y mantenimiento de la confianza con nuestro consumidor es donde hay que pensar, reflexionar y establecer un plan estratégico que nos permita seguir competiendo para ganar. 

Si la tendencia de las relaciones con los consumidores es Digital, hay que aprovechar esa tendencia para que nuestros principales valores tengan éxito. 

El comercio de confianza da vida a nuestras Ciudades. Su mayor “Legitimación Social” es aportar vida a nuestras calles, procurar que haya vida, luz y ambiente de Ciudad. Y esta función social tiene que ser apoyada por los poderes públicos. La Ciudad tiene que tener vida, y procurándosela el sector Electro será rentable.

Existen dos modelos, dos tendencias de Ciudades relacionados con la actividad comercial:

Modelo 1. Que haya comercio de confianza en los barrios y que contribuya a la vida social.

Modelo 2. Que no haya comercio de confianza en los barrios y se sustituya por comercios estandarizados que garanticen que la población se desplaza hasta las afueras de la Ciudad para adquirir ciertos productos, restando vida a los barrios, dejando sin sentido zonas peatonales donde nadie pasea. 

Somos libres de sentirnos a gusto con un modelo u otro, pero la Administración Pública tiene que cooperar con el sector comercial para que la decisión de los consumidores sea libre y no impuesta por un oligopolio que vacíe la esencia fundamental de la Ciudad: la convivencia y relación social en los espacios públicos abiertos.

Varios son los campos en los que cooperar:

  1. Sistema de tráfico (a motor y peatonal) y de parking inteligente que garanticen el mejor acceso a las tiendas que generan vida.
  2. Conexión inteligente de datos que nos permitan comprender los usos y costumbres de los ciudadanos y consumidores en las Ciudades. 
  3. Programación cultural y social que fomente el uso de las calles como espacio de convivencia.
  4. Coordinación de iniciativas de centros comerciales abiertos conectados digitalmente.
  5. Promover nuevos sistemas de distribución a domicilio compatibles con el comercio de confianza.
  6. Conexión con la SmartCity del comercio de confianza como un elemento para vertebrar la Ciudad. 

El comercio tradicional y Administración Pública deben cooperar para que los ciudadanos puedan elegir si quieren beneficiarse del MODELO 1.

Una vez solucionado el binomio Volumen – Precio, del que somos esclavos pero que sí sabemos como atajarlo (Integración y Alianzas en el Sector), hay que actuar en las nuevas relaciones con el consumidor. 

El comercio tradicional tiene los locales que no tienen sus competidores. Hacer evolucionar estos locales como el elemento principal de relación en la comercialización digital y DISTRIBUCIÓN puede ser la mejor estrategia de competición. El reparto de la última milla, o de los últimos metros, la experiencia de la exposición y asesoramiento, la recogida en tienda, la conexión con la vida del barrio que nos permita usar la información social y personal que tenemos con los clientes, en definitiva, construir una relación de confianza, también en el entorno digital. 

¿Por qué se llama comercio de confianza?

Porque los vecinos confían en el tendero y la tendera.

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